Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Haga clic en el botón para consultar nuestra Política de privacidad.

Las «leyes feas»: raíces y consecuencias en Estados Unidos

Al concluir el siglo XIX, ciertas ciudades y un estado de Estados Unidos implementaron una serie de normativas legales que ahora se conocen como las «leyes feas» («Ugly laws»). Estas normativas sancionaban con multas a individuos cuyas características físicas se consideraban fuera de los estándares de belleza de esa época, y fueron parte de un intento sistemático por ocultar la «fealdad» de los espacios públicos. En aquel entonces, no solo se penalizaba la falta de atractivo físico, sino que también se utilizaba como un método legal para excluir de las calles y plazas a personas pobres, con discapacidades y a quienes eran considerados «indeseables».

La normativa inicial de este tipo fue aprobada en San Francisco en 1867 y pronto se propagó a otras ciudades como Chicago, Portland, Nueva Orleans y Reno. Por ejemplo, la ordenanza de San Francisco determinaba que «las personas enfermas, mutiladas o deformadas hasta el punto de ser vistas como indeseables o ofensivas» no podían estar en espacios públicos. Este tipo de legislación se mantuvo activa durante muchos años, representando un período de marcada segregación y exclusión social.

Metas y razones detrás de las «leyes feas»

Las «leyes feas» no solo fueron un intento por regular la estética en la vida pública, sino que también sirvieron como herramienta para gestionar a los sectores más vulnerables de la sociedad, particularmente a las personas sin hogar o discapacitadas. Estas leyes fueron a menudo justificadas bajo el pretexto de la protección de la salud pública y el bienestar social. En algunos casos, se argumentó que la presencia de personas con discapacidades en la vía pública podía ser perjudicial para la salud de otros, especialmente para mujeres embarazadas, quienes podrían verse afectadas emocionalmente por la «fealdad» de los individuos.

Leer más  Tarifario de energía en Honduras: cambios en estructura y beneficios para los usuarios

Además, el prejuicio contra las personas con discapacidades estaba moldeado por las creencias de ese tiempo, que consideraban a las personas con algunos desórdenes como un riesgo para la «pureza» social. Esta visión también fue apoyada por ideas como la «influencia materna», que afirmaban que los embarazos podían verse afectados si las mujeres estaban expuestas a la «fealdad» o a las enfermedades de otros.

La exclusión de los más vulnerables: una forma de control social

Aunque las «leyes feas» se enfocaban ostensiblemente en la apariencia física de las personas, en realidad su impacto fue mucho más profundo. Estas regulaciones fueron principalmente dirigidas a las clases más bajas, quienes en su mayoría eran también personas con discapacidad, enfermedades mentales o físicas, o aquellos que no podían acceder a un trabajo remunerado y dependían de la mendicidad.

La implementación de estas normas fomentó el establecimiento de una comunidad que marginaba deliberadamente a individuos con discapacidades y a quienes no se ajustaban a los cánones de belleza, llevándolos a centros de caridad o refugios, donde a menudo eran mantenidos fuera del ojo del público. En realidad, en muchas situaciones, el castigo consistía en el encarcelamiento o el destierro obligatorio a instituciones dedicadas al cuidado de «indeseables».

Este método excluyente fue defendido por entidades benéficas que, en vez de promover la inclusión de estas personas, fomentaban su separación en establecimientos, basándose en la idea de que estaban resguardando el bienestar común de la comunidad.

La continuidad de la discriminación mediante diversas leyes

El efecto de las «leyes incómodas» se extendió mucho más allá de las reglas locales. Estas regulaciones sirvieron de base para la creación de otras disposiciones discriminatorias que pretendían ejercer control sobre los grupos más vulnerables de la sociedad. Entre estas normativas, estaba la legislación eugenésica, la cual promovía la esterilización de personas con discapacidades y trastornos mentales, con el objetivo de «eliminar» a esos colectivos.

Leer más  ¿Cuáles son los mejores alimentos para promover una buena salud pulmonar?

En muchos casos, las “leyes feas” estuvieron estrechamente vinculadas con las leyes de segregación racial del sur de Estados Unidos. A medida que los movimientos de derechos civiles ganaban fuerza en el país, estas normativas se fueron integrando en un sistema más amplio de control social que marginaba y excluía a ciertos grupos considerados «indeseables», como los negros, los pobres y las personas con discapacidad.

El fin de las «leyes feas» y sus secuelas

Aunque la aplicación de las «leyes feas» comenzó a disminuir a principios del siglo XX, no fue sino hasta la década de 1970 que, bajo la presión de los movimientos por los derechos de las personas con discapacidad, las ciudades comenzaron a derogarlas. A pesar de su anulación legal, los efectos de estas leyes perduraron en la cultura y la política estadounidense. En 1970, un incidente en la ciudad de Omaha, Nebraska, en el que un policía intentó arrestar a una persona sin hogar bajo la ordenanza de “fealdad”, llevó a una mayor movilización en contra de estas leyes. Un juez local desestimó el caso, lo que inspiró a activistas a organizarse y exigir la eliminación definitiva de estas regulaciones.

En 1990, la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA) fue aprobada, representando un avance significativo en la búsqueda de inclusión para personas con discapacidad, garantizando que normativas discriminatorias como las «leyes feas» fueran finalmente eliminadas de facto.

No obstante, la cultura de exclusión y la discriminación hacia las personas con discapacidades persisten. A pesar de los cambios en la legislación, estos grupos aún enfrentan estigmatización en la sociedad de Estados Unidos. Este legado histórico ha dejado marcas significativas en la forma en que se trata a las personas con discapacidad, quienes a menudo son vistas de forma marginal o infantilizada en varias instituciones y lugares públicos.

Leer más  Generadores de energía en Ciudad en Panamá: todo sobre el mantenimiento preventivo

Las «leyes feas», aunque derogadas oficialmente, siguen siendo un recordatorio sombrío de cómo las sociedades han utilizado la estética como herramienta para excluir y controlar a los más vulnerables, revelando las profundas injusticias que han marcado la historia de los derechos civiles en Estados Unidos.

Por Maria Regina Jordán

Entradas Relacionadas